miércoles, 14 de julio de 2010

Indice de Pobreza Multidimensional

En anteriores ocasiones (aquí y aquí)  he mencionado los distintos tipos de medición de pobreza y la disponibilidad de información para estos cálculos en América Latina. Son conocidas también las enormes limitaciones de los cálculos más tradicionales de pobreza, no solo en el aspecto conceptual sino también en el aspecto operativo. Estas limitaciones han provocado que en distintas latitudes se generen propuestas alternativas a las mediciones 'tradicionales' de pobreza. Hay muchísima información al respecto y uno de los reportes que más ha llamado la atención -por su impacto político y su profundidad de recolección de información- es el informe Stiglitz que más adelante escribiré al respecto. 


Sin embargo aparte de esa iniciativa hay propuesta en otras latitudes que buscan vincular los tomadores de decisión con cálculos de pobreza mucho más realistas. Resalto el esfuerzo de OPHI (Oxford Poverty & Human Development Initiative) que acaba de lanzar su Indice de Pobreza Multidimensional. Conocí esta iniciativa cuando participé como discussant en la mesa de National Initiatives to Measure Wellbeing, Societal Progress and Sustainable Development in non-OECD Countries en el World Forum 2009 de la OECD. En esa ocasión moderé la mesa donde Tshoki Zangmo presentó una iniciativa de pobreza subjetiva en Buthan, Xianchun Xu (Deputy Commissionaer, National Bureau of Statistics of China) presentó un documento resumido aqui, Luay Shabaneh (Presidet of the Palestinian Central Bureau of Statistics) presento un documento resumido aqui y Seeta Prabhu (UN Development Programme, India) presentó un documento resumido aqui


En Busan se recogió muy interesante información al respecto, pero en esa ocasión me llamó mucho la atención la iniciativa de OPHI. El indicador propuesto incluye "la naturaleza y la intensidad de la pobreza en los niveles individuales de educación, salud, ingresos y condiciones de vida". En su descripción metodológica menciona que la propuesta se diferencia de otras propuestas en:


  • Show the deprivations that impact someone’s life at the same time – so it can inform a holistic response.
  • Identify the poorest people. Such information is vital to target the poor so they benefit from key interventions.
  • Show which deprivations are most common in different regions and among different groups, so that resources can be allocated and policies designed to address their particular needs.
  • Reflect the results of effective policy interventions quickly. Because the MPI measures outcomes directly, it will immediately reflect changes such as school enrolment, whereas it can take time for this to affect income.
  • Integrate many different aspects of poverty related to the MDGs into a single measure, reflecting interconnections among deprivations and helping to identify poverty traps.

Aquí se puede encontrar el mapa interactivo para todo el mundo, aquí los resultados para la mayoría de países del mundo. Aquí se puede encontrar el cálculo para el caso ecuatoriano que considero un acercamiento conceptual interesante pero que desafortunadamente no utiliza la información más actualizada. Más adelante plantearé la necesidad de actualizar el índice con la información más fresca posible. 


También la CEPAL realizó un evento exclusivamente sobre las Mediciones de Pobreza Multidimensional en Latinoamérica. Hay abundante información sobre el evento aquí.
Otra iniciativa en el mismo sentido es lo que buscamos hacer en Ecuador con el Grupo de Quito. Esta iniciativa busca realizar una crítica a los indicadores tradicionales de desarrollo y generar indicadores que den cuenta del bienestar de las personas de la región, que sirvan como base para la formulación y evaluación de las políticas.
En su conceptualización planteamos




En los últimos años ha surgido la concepción de indicadores que miden el bienestar con un carácter multidimensional, los cuales no pretenden suplantar a los indicadores tradicionales sino complementarlos. Ante la necesidad de estudiar el bienestar desde otro enfoque, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) junto con delegados de los institutos de estadísticas de Argentina, Cuba y Venezuela conformaron el Grupo de Quito, el cual se ha propuesto generar indicadores alternativos que den cuenta del bienestar de las personas de la región y sirvan como base para la formulación y evaluación de las políticas.
Para estudiar el bienestar de la población desde un enfoque subjetivo y siguiendo los acuerdos alcanzados por el Grupo de Quito, el INEC ha incluido dentro de las encuestas de hogares preguntas que abordan la percepción de los mismos en cuanto variables que tienen que ver con sus condiciones de vida, participación ciudadana, uso del tiempo, gobernabilidad, relaciones humanas, condiciones de trabajo y de vivienda. Para dar continuidad a la medición de indicadores alternativos, se mantendrá en la Encuesta Nacional de Empleo y Desempleo de Diciembre de 2009 preguntas relacionadas a este tema.
Elaborar indicadores alternativos permitirá identificar las condiciones de vida de la población desde otro enfoque, lo cual deja entrever la existencia de otros aspectos que influyen en el bienestar de la población y que serán un complemento muy importante al momento de implementar las políticas públicas con miras a lograr el desarrollo del país.
Afortunadamente el Grupo ha tenido excelente acogida dentro y fuera del Ecuador y ahora cuenta con un plan de acción concreto para el año 2010. La intención es que estratégica y operativamente se integre a la toma de decisiones públicas del Ecuador, en el marco de los indicadores que cada institución pública debe cumplir para alinearse con el Plan Nacional del Buen Vivir. 







lunes, 12 de julio de 2010

The Statistics Newsletter de la OECD #49

Se encuentra lista la nueva publicación de la OECD sobre estadísticas. Es interesante nuevamente como se releva la importancia de nuevas medidas del progreso. Adicionalmente incluye interesante información sobre como administrar estadísticas públicas y el interesante caso chileno que ingreso a la OECD que comentaré más adelante.


http://www.oecd.org/dataoecd/15/19/45602591.pdf

jueves, 1 de julio de 2010

Círculo virtuoso

"Se debe definir y desplegar una política activa de colaboración público-privada, con participación de empresas, universidades, centros de investigación y organismos estatales a través de estímulos específicos y localizados."


Sí es posible encontrar una agenda común, sin extremismos, sin posiciones pero con intereses transparentes. Les adjunto un editorial de la ex presidenta de Chile, que no considero como país ejemplar pero que tiene algunas ideas que rescatar.



Yo comparto que se tiene que crear riqueza para luchar contra la pobreza, pero no comparto la teoría del “chorreo”. Para luchar contra la pobreza se requieren políticas sociales definidas, focalizadas.

Chile es un ejemplo de que aquella tesis de que no era posible hacer las dos cosas, crecimiento económico e igualdad de oportunidades, es una falacia. En Chile hemos logrado crecer económicamente y a la vez derrotar la pobreza.

Hay un circuito virtuoso entre protección social, cohesión social (o igualdad de oportunidades) y crecimiento económico. La inversión en nuestra gente tiene un doble valor; por un lado un valor esencial, ético, humano, de desarrollo, de oportunidades; pero también es un factor económico de mayor competitividad.

Ahorrar en tiempos de vacas gordas
En los últimos cinco años, los países de la región vimos crecer nuestras economías de la mano de los altos precios de nuestros commodities. Ustedes lo tuvieron con el petróleo, nosotros con el cobre. Su precio llegó a duplicar sus máximos históricos.

¿Qué dijimos en el gobierno? Que no era posible basar un incremento del gasto público en ingresos contingentes, como a principios del siglo pasado. Señalamos que la cantidad de recursos con que contábamos nos permitiría tener presupuestos expansivos y mantener los volúmenes de gasto social para ir generando mayores condiciones de desarrollo humano, pero a la vez, ahorrar para los periodos de vacas flacas y dirigir los recursos hacia áreas claves para el futuro: innovación, formación de capital humano y ahorro para dar sustento financiero a las nuevas pensiones.

Este debate de qué hacer con los mayores ingresos del cobre marcó los primeros años de mi gobierno, y las presiones de mayor gasto provinieron de todo el espectro político. La verdad es que nosotros tomamos una decisión que probablemente en su momento no fue ni compartida ni comprendida por la mayoría, pero nos pareció que era la decisión más seria. Mentiría yo si dijera que nosotros previmos la crisis, hubiéramos ganado el Premio Nobel de Economía. Pero sí tuvimos esa percepción de que si estábamos con recursos suficientes y cumplíamos nuestro compromiso con nuestro pueblo, podíamos darnos la seriedad, aunque no fuera popular, de no ser populistas y guardar esos recursos.

Primero la productividad
Soy una convencida de que América Latina cuenta con cimientos sólidos para crecer aprovechando la consolidación democrática y la mejor posición económica relativa que hoy la favorece. Pero pende sobre ella la amenaza de no saber aprovechar la oportunidad. La pregunta es ¿cómo afianzar el camino al desarrollo y el crecimiento económico que hemos iniciado?

Es fundamental elevar la productividad, especialmente con más innovación y mayor formación de capital. La mayor parte de la región clasifica hoy por debajo de los países de ingreso medio.

Elevar la productividad implica innovar, incorporar nuevos productos, diversificar, añadir valor agregado, y añadir tecnología a nuestras exportaciones, porque no basta exportar cobre, plátanos, salmones o camarones; necesitamos desarrollar y exportar tecnología minera, técnicas para preservar la inocuidad de los alimentos, vacunas para prevenir las enfermedades de los peces.

Implica también adoptar o adaptar nuevos procesos productivos y organizarnos de mejor manera para optimizar el tiempo y la tecnología.

Requerimos contar con una infraestructura adecuada que nos permita dar respuesta a las necesidades en términos de tiempo, pero también a disminuir los costos de transporte, que muchas veces son un factor muy complejo de competitividad, y para ello la regulación estatal tiene que ser una ayuda y no un obstáculo, por lo cual es clave alinear el trabajo del Estado y la agenda de reformas con los ritmos productivos y comerciales modernos.

Estado y mercado
¿Cómo se consigue esto? A mediados del siglo pasado algunos planteaban que solo la planificación centralizada aseguraba mayor productividad y crecimiento. Los opositores a esta idea sostuvieron que bastaba con dejar funcionar las fuerzas del mercado para que el sector privado creara mayor valor y riqueza. Hoy día sabemos que ambos planteamientos extremos están equivocados.

Nadie duda que son las personas, respondiendo a incentivos de mercado, quienes generan el grueso de la innovación productiva. Sostener lo contrario es pensar como aquel legislador que quiso derogar la ley de la oferta y la demanda. Pero así como el mercado tiene grandes virtudes, también a veces falla, como ha quedado demostrado hasta la saciedad con la crisis financiera surgida de la expansión irracional de los derivados financieros en el mercado estadounidense y más allá de él. Puede ocurrir, por ejemplo, que los incentivos privados no sean suficientes para que se realice una inversión que es socialmente deseable; o que esa inversión no se concrete por falta de coordinación entre los agentes privados.

Por eso los países necesitan contar no solo con las fuerzas propias, sino con una política de innovación y desarrollo. No sentarnos a esperar que los agentes del mercado operen, esperanzados en el solo otorgamiento de beneficios tributarios. Por el contrario, se debe definir y desplegar una política activa de colaboración público-privada, con participación de empresas, universidades, centros de investigación y organismos estatales a través de estímulos específicos y localizados.